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La brecha es insalvable: La computación cuántica demuestra su ‘supremacía incondicional’


Durante años, la promesa de la computación cuántica ha flotado en el horizonte como una visión futurista, cargada de potencial para transformar industrias, desde la medicina y la ciencia de materiales hasta la inteligencia artificial y la criptografía. Sin embargo, a menudo nos hemos preguntado: ¿es realmente superior a la computación clásica, o es solo una cuestión de velocidad? ¿Podrían los algoritmos clásicos, con el tiempo, alcanzar la eficiencia de sus contrapartes cuánticas?

Pues bien, la respuesta a esa última pregunta parece ser un rotundo «no» para ciertas tareas. Investigadores de la Universidad de Texas en Austin han lanzado una noticia que resuena con la fuerza de una declaración definitiva: han demostrado que la ventaja de los ordenadores cuánticos sobre los clásicos es «incondicional» e «irreversible» para ciertos problemas. Esto no es solo un avance; es una confirmación fundamental de que la computación cuántica no es solo más rápida, sino inherentemente diferente y, para una clase específica de desafíos, insuperable.

¿Qué significa «Supremacía Incondicional» y por qué es tan importante?

Para entender la magnitud de este hallazgo, primero debemos recordar el concepto de «supremacía cuántica». Este término fue popularizado por Google en 2019, cuando anunciaron que su procesador Sycamore había realizado en 200 segundos un cálculo que a las supercomputadoras más potentes de la época les habría llevado 10.000 años. Fue un momento emocionante, un «¡lo hicimos!» que demostraba que los ordenadores cuánticos podían, de hecho, superar a los clásicos en una tarea muy específica y artificialmente diseñada.

Sin embargo, desde entonces, algunos expertos clásicos han argumentado que, con mejores algoritmos o enfoques computacionales, la brecha podría reducirse. La «supremacía cuántica» inicial era más una demostración de capacidad bruta que una prueba irrefutable de una ventaja fundamental e insuperable.

Aquí es donde entra el estudio de Texas. Al hablar de «supremacía incondicional», los investigadores están elevando el listón. Lo que han demostrado es que, para un tipo particular de problema, la ventaja del ordenador cuántico no solo existe, sino que no puede ser superada por ninguna mejora futura en los algoritmos clásicos o en la potencia de los superordenadores tradicionales. Es una declaración de que, en ciertos terrenos, la computación cuántica juega en una liga completamente diferente, una a la que la computación clásica simplemente no tiene acceso.

El Experimento: 12 Cúbits que cambian la perspectiva

El experimento, realizado con un sistema de solo 12 cúbits (una cantidad relativamente pequeña en comparación con los cientos de cúbits de los que ya se habla), no buscaba realizar un cálculo gigantesco, sino demostrar una limitación teórica de los sistemas clásicos. Utilizando un protocolo llamado «entrelazamiento cuántico multipartito», los científicos demostraron cómo los cúbits pueden generar estados cuánticos complejos que son intrínsecamente difíciles de simular o incluso describir por un ordenador clásico.

Imaginen que los ordenadores clásicos son como contadores de canicas. Por muy rápido que cuenten y por muy grande que sea el saco de canicas, siempre estarán limitados por la necesidad de contar una a una. Los ordenadores cuánticos, con sus cúbits que pueden ser «uno» y «cero» al mismo tiempo (superposición) y estar misteriosamente conectados (entrelazamiento), son como magos que pueden influir en todas las canicas a la vez, o saber su estado sin verlas individualmente.

El experimento de Texas demostró que la complejidad de estos estados cuánticos no es solo una cuestión de «más bits» para los clásicos, sino de una estructura fundamentalmente diferente que los ordenadores clásicos no pueden replicar eficientemente, por muchas operaciones que intenten.

La Física de la Información: El Corazón del Asunto

En el fondo, este avance se trata de la física de la información. Los ordenadores cuánticos explotan fenómenos de la mecánica cuántica que no tienen análogo en el mundo clásico. La superposición y el entrelazamiento permiten a los cúbits procesar información de maneras que desafían nuestra intuición y, más importante aún, las capacidades de procesamiento de los bits clásicos.

Los sistemas clásicos almacenan la información como bits discretos (0 o 1). Para simular un sistema cuántico de n cúbits, un ordenador clásico necesitaría almacenar una cantidad exponencialmente mayor de información, lo que rápidamente se vuelve intratable. Con cada cúbit añadido a un sistema cuántico, la cantidad de información que un ordenador clásico necesitaría para simularlo se duplica. Con 12 cúbits, ya es una tarea considerable; con 50 o 100 cúbits, se vuelve imposible.

Lo que los investigadores de Texas han probado es que esta imposibilidad no es solo práctica (demasiados recursos), sino teórica e incondicional para ciertas tareas. La física misma impone una barrera a la computación clásica que los ordenadores cuánticos, por su propia naturaleza cuántica, pueden trascender.

Mirando al Futuro: ¿Qué implicaciones tiene esto?

Este hito tiene profundas implicaciones, incluso si la computación cuántica a gran escala aún está en sus primeras etapas:

  1. Reafirmación del Potencial Cuántico: Solidifica la creencia de que la computación cuántica no es una moda pasajera, sino una tecnología con ventajas fundamentales y duraderas.
  2. Diseño de Algoritmos: Anima a los investigadores a centrarse en el diseño de algoritmos cuánticos para problemas donde esta «supremacía incondicional» pueda ser explotada. No se trata de resolver todos los problemas más rápido, sino de identificar aquellos donde la ventaja cuántica es insuperable.
  3. Aplicaciones sin Precedentes: Para áreas como la ciencia de materiales, el descubrimiento de fármacos, la química cuántica o la optimización, este hallazgo sugiere que se podrán resolver problemas que hoy son inabordables. Imagina diseñar un material con propiedades específicas a nivel atómico, o descubrir la estructura de una proteína que hoy es un misterio.
  4. Criptografía Post-Cuántica: Por otro lado, refuerza la urgencia de desarrollar la criptografía post-cuántica. Si los ordenadores cuánticos tienen una ventaja insuperable en ciertos cálculos, esto podría incluir la capacidad de romper los sistemas de cifrado actuales, tal como se teme con el algoritmo de Shor.

¿Y mientras tanto qué?

El futuro de la computación cuántica es prometedor, pero mientras esperamos a que esa revolución se materialice a gran escala, la realidad de nuestro día a día sigue exigiendo el mejor rendimiento.

Por eso, mientras los científicos se centran en la supremacía incondicional, aquí te dejo una selección de los mejores producto de alta gama que te permitirán optimizar al máximo tu trabajo y productividad hoy mismo.

El camino hacia ordenadores cuánticos completamente tolerantes a fallos y a gran escala es largo, como demuestra el reciente anuncio de IBM sobre «Quantum Starling». Sin embargo, estudios como el de Texas nos recuerdan el «por qué» de toda esta inversión y esfuerzo. Nos muestran que hay una brecha real, insalvable para la computación clásica, que solo los principios cuánticos pueden cruzar.

Estamos presenciando el surgimiento de una nueva era computacional, donde las leyes de la física nos permiten explorar territorios que antes eran inimaginables. La brecha es insalvable, sí, pero esa es precisamente la noticia más emocionante: la computación cuántica no es solo una evolución, es una verdadera revolución.

Y para todos aquellos que quieren ver todo el detalle del estudio realizado, aquí os dejo en link al paper oficial

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