¿Te suena esta historia? Estás en una videollamada importante y la imagen se congela. O intentas ver tu serie favorita en la cama y el vídeo no para de cargar. Vivimos en la era de la conexión total, pero a menudo, nuestro propio hogar parece una zona de guerra digital con trincheras sin cobertura. La buena noticia es que solucionar los problemas de WiFi suele ser más sencillo y barato de lo que crees.
En este artículo, te desvelo los secretos para optimizar tu red doméstica y te presento las herramientas definitivas para acabar con las zonas muertas para siempre.
Entendiendo tu conexión de fibra óptica: Los protagonistas de tu red
Para saber dónde mejorar, primero debemos entender qué tenemos. Una conexión de fibra óptica en casa suele estar compuesta por varios elementos clave que trabajan juntos para darte internet:
- ONT (Optical Network Terminal): Es el primer dispositivo en tu hogar que convierte la señal de fibra óptica (luz) en una señal eléctrica que tus dispositivos pueden entender. Suele ser una caja pequeña con una luz de «Fiber» o «LOS».
- Router: Este es el cerebro de tu red doméstica. Se encarga de varias funciones cruciales:
- DHCP: Asigna direcciones IP a todos tus dispositivos.
- NAT: Traduce las direcciones de tu red interna para que puedan comunicarse con internet.
- WiFi: Emite la señal inalámbrica para tus dispositivos.
- Switch: Proporciona puertos Ethernet para conectar dispositivos por cable.
- Cable Ethernet: Es el cable de red que conecta el ONT con el Router, y a su vez, el Router con otros dispositivos o accesorios de red.
Estos tres elementos forman la base de tu conexión a internet. El problema surge cuando la señal WiFi del router principal no alcanza todas las zonas de tu casa con la calidad deseada.
El origen del mal: ¿Por qué tu WiFi no llega a todas partes?
Antes de buscar soluciones, es crucial entender el problema. La señal WiFi es una onda de radio, y como tal, se debilita con la distancia y los obstáculos. Las paredes gruesas, los electrodomésticos (¡sobre todo el microondas!), los muebles grandes e incluso las tuberías de agua son los enemigos naturales de tu conexión.
El error más común es pensar que un simple repetidor WiFi solucionará todo. Y aunque pueden ayudar, a menudo cometemos un error fatal al instalarlos.
El error que casi todos cometen con los repetidores WiFi
Imagina que quieres pasar un cubo de agua de una persona a otra. Si la primera persona apenas tiene agua en su cubo, ¿cuánta agua llegará a la segunda? Muy poca, ¿verdad?
Con los repetidores WiFi pasa exactamente lo mismo. Mucha gente coloca el amplificador justo en la habitación donde la señal es pésima. Grave error. Un repetidor solo puede amplificar la señal que recibe. Si le llega una señal débil y de mala calidad, eso es exactamente lo que va a «repetir»: una señal más amplia, sí, pero igualmente inestable y lenta.
La regla de oro es: El amplificador o repetidor WiFi debe colocarse en un punto intermedio donde la señal del router principal sea todavía fuerte y estable. De esta forma, recibirá una buena «materia prima» para extenderla con garantías a las zonas más alejadas.
Aquí te dejo el enlace a uno de estos amplicadores que te recomiendo

La solución definitiva: Cuando los repetidores no son suficientes
Pero, ¿qué pasa si tu casa es grande, tiene varias plantas o muros muy gruesos? A veces, ni colocando el repetidor en el mejor lugar posible consigues una buena experiencia. La señal se degrada demasiado por el camino.
Aquí es donde entra en juego una tecnología revolucionaria y sorprendentemente sencilla: los adaptadores PLC (Power Line Communications).
¿Y qué son exactamente? Piensa en ellos como un «cable de red invisible» que utiliza la instalación eléctrica de tu propia casa. ¡Así de fácil!
- Conectas un adaptador PLC al lado de tu router y lo unes a este con un cable de red. Luego, enchufas el PLC a la corriente.
- Llevas el segundo adaptador a cualquier otra habitación de la casa (el salón, el dormitorio, el despacho…) y lo enchufas a la pared.
¡Listo! Automáticamente, la señal de internet estará viajando a máxima velocidad por el cableado eléctrico hasta ese segundo punto. Sin pérdidas, sin interferencias. Es como si hubieras tirado un cable de red de 50 metros, pero sin obras ni cables a la vista.
¿Dónde conectar los PLC? Dos opciones clave para tu hogar
La versatilidad de los PLCs es una de sus mayores ventajas. Puedes intercalarlos en diferentes puntos de tu conexión, según tus necesidades:
Opción 1: Entre el ONT y un router secundario (en otra habitación). Esta opción es ideal si tu ONT está en una ubicación poco céntrica (por ejemplo, la entrada de tu casa) y quieres que tu router principal, que es el que emite el WiFi, esté en un lugar más estratégico (como el salón).
- Paso 1 (Origen): Conecta el cable Ethernet del ONT al primer adaptador PLC. Luego, enchufa este PLC a la corriente cerca del ONT.
- Paso 2 (Destino): En la habitación donde quieres ubicar tu router, enchufa el segundo adaptador PLC a la corriente. Conecta un cable Ethernet de este segundo PLC a la entrada WAN/Internet de tu router.
De esta forma, la señal de internet llega al router de forma cableada y robusta a través de la instalación eléctrica, permitiéndole emitir una señal WiFi fuerte desde un punto más óptimo.
Opción 2: Entre el router principal y un punto de acceso WiFi o un segundo router (en otra habitación). Esta es la opción más común y útil cuando ya tienes un router principal bien ubicado, pero necesitas extender su cobertura WiFi a una zona muy alejada donde la señal se debilita.
- Paso 1 (Origen): Conecta un cable Ethernet desde uno de los puertos LAN de tu router principal al primer adaptador PLC. Luego, enchufa este PLC a la corriente cerca del router.
- Paso 2 (Destino): En la habitación sin buena cobertura, enchufa el segundo adaptador PLC a la corriente. Conecta un cable Ethernet de este segundo PLC a un punto de acceso WiFi o a un segundo router configurado en modo punto de acceso.
Con esta configuración, la señal de internet viaja por el PLC hasta el punto de acceso/router secundario, que creará una nueva y potente red WiFi justo donde la necesitas, actuando como una extensión cableada de tu red principal. También podrías conectar directamente tu ordenador, televisor inteligente o consola de videojuegos por cable al PLC secundario para una conexión ultra estable.

Lleva tu conexión a otro nivel con TP-Link
Si buscas una solución robusta, fiable y fácil de instalar, los TP-Link Powerline son la opción ganadora. Convierten cualquier enchufe de tu casa en un punto de acceso a Internet de alta velocidad, eliminando para siempre las zonas muertas y garantizando que aproveches cada mega que pagas en tu factura.
En resumen, deja de pelearte con tu WiFi. Optimiza la posición de tu router y repetidores, y si necesitas la solución definitiva, no lo dudes: la tecnología PLC es tu mejor aliada para construir una red doméstica a prueba de balas.
Si te ha sido útil, no olvides compartilo, puedes ayudar a otras personas a solucionar sus problemas diarios.







Hola, Felipe!!
Qué post más oportuno. Tenía desde hace varios años una extensión de la red con PLC para llevar Internet al ordenador de sobremesa de una habitación. Y tras varios años de buen servicio, ayer el dispositivo en el lado del router dejó de funcionar, no enciende.
En fin, a buscar otro para reemplazarlo porque ha sido la mejor solución, evitando tirar cable de un sitio para otro.
Saludos!
Casualidades de la vida Carlos :-). Yo tengo los que aparecen en el post desde hace un par de años y ha sido un gran acierto