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IBM Quantum Starling: El amanecer de la computación cuántica tolerante a fallos


Introducción

En el vertiginoso mundo de la tecnología, donde la capacidad de cálculo crece exponencialmente, la computación cuántica se presenta como la próxima gran frontera. Durante años, hemos escuchado hablar de su potencial para revolucionar la ciencia, la medicina y la industria. Sin embargo, un obstáculo fundamental ha limitado su desarrollo: la susceptibilidad a los errores. La fragilidad de los qubits, las unidades básicas de la información cuántica, hace que cualquier interacción con el entorno pueda corromper los cálculos.

IBM, un líder histórico en este campo, ha desvelado su plan más ambicioso hasta la fecha para superar este desafío. No se trata de un procesador cuántico más, sino de una hoja de ruta completa para construir lo que han llamado «Quantum Starling»: el primer ordenador cuántico a gran escala y tolerante a fallos, con un objetivo de finalización en 2029. Este anuncio marca un punto de inflexión, no solo porque es una meta a largo plazo, sino porque por primera vez, una compañía ha presentado un plan concreto y validado para llegar a ella.

El problema de la fragilidad cuántica

Antes de adentrarnos en «Quantum Starling», es crucial entender por qué es tan importante. Los ordenadores cuánticos actuales, conocidos como «dispositivos de escala utilitaria», son capaces de realizar cálculos que superan a los superordenadores clásicos en tareas muy específicas. Procesadores como el «IBM Heron» con 133 qubits han demostrado su potencial. Sin embargo, su principal limitación es el ruido. El «ruido» se refiere a las fluctuaciones aleatorias que afectan a los qubits, lo que provoca errores y degrada la calidad de la computación.

Para que la computación cuántica se convierta en una herramienta realmente útil, es necesario que los sistemas sean capaces de corregir estos errores de manera autónoma. Esto es lo que se conoce como «tolerancia a fallos», un concepto que ha sido el Santo Grial de la ingeniería cuántica. Una analogía útil es la de un texto escrito a mano. Si escribes un documento muy largo y cometes errores, necesitas un método para corregirlos sin tener que empezar de nuevo. En la computación clásica, esto es trivial; en la cuántica, es un desafío monumental.

La hoja de ruta de IBM: Más allá de los qubits físicos

El plan de IBM no se centra simplemente en añadir más qubits físicos. La clave de «Quantum Starling» radica en la creación de qubits lógicos. Un qubit lógico no es una unidad física, sino una construcción de varios qubits físicos que trabajan juntos para codificar la información y corregir los errores en tiempo real. Esto es similar a cómo un RAID de discos duros utiliza varios discos físicos para almacenar datos de forma redundante y protegerse de fallos.

Para lograr esta corrección de errores, IBM se basará en una técnica avanzada llamada códigos de corrección de errores cuánticos de baja densidad de paridad (qLDPC). Esta es una innovación crucial, ya que permite reducir drásticamente el número de qubits físicos necesarios para crear un qubit lógico confiable, lo que hace que el escalado a gran escala sea una posibilidad real.

El proyecto «Quantum Starling» tiene un objetivo de 200 qubits lógicos. Para un solo qubit lógico se necesitan, dependiendo del tipo de sistema, entre 50 y 100 qubits físicos. Por tanto, el proyecto implicaría el uso de miles de qubits físicos para crear un sistema tolerante a fallos. Este sistema será capaz de ejecutar hasta 100 millones de operaciones cuánticas, una cifra que, según IBM, es unas 20.000 veces superior a la de los ordenadores cuánticos actuales.

Una nueva arquitectura: Modular y escalable

La ambición de «Quantum Starling» no se limita al procesador en sí, sino a la arquitectura del sistema. IBM está construyendo este sistema en un nuevo centro de datos cuántico en Poughkeepsie, Nueva York. La arquitectura está diseñada para ser modular, lo que permitirá conectar múltiples procesadores para formar una supercomputadora cuántica. Esto es fundamental, ya que el escalado no se logrará con un único chip gigante, sino con la interconexión de varios módulos.

El plan de IBM, a menudo denominado «Roadmap en nombre de aves», ha sido una guía de sus hitos, desde el procesador «Osprey» de 433 qubits en 2022, hasta «Condor» con 1121 qubits. «Quantum Starling» es el siguiente paso lógico. Este sistema utilizará un nuevo tipo de interconexión para unir los procesadores, un avance crítico para la computación cuántica a gran escala.

Impacto y aplicaciones potenciales

Una vez que «Quantum Starling» se haga realidad, las aplicaciones potenciales serán vastas y transformadoras. Un sistema cuántico tolerante a fallos podría desbloquear avances en campos que hasta ahora solo han podido soñarse.

  • Descubrimiento de materiales y química: La capacidad para simular moléculas y reacciones químicas con precisión cuántica revolucionará el diseño de nuevos fármacos, baterías más eficientes y catalizadores industriales.
  • Optimización a gran escala: Problemas complejos de logística, finanzas o diseño de sistemas que hoy en día son inabordables para los superordenadores clásicos, podrían resolverse de manera eficiente.
  • Inteligencia artificial: La computación cuántica podría acelerar el entrenamiento de modelos de IA, permitiendo la creación de sistemas más inteligentes y complejos.

Conclusión

«Quantum Starling» no es solo un nombre para una futura máquina, es un manifiesto de la visión de IBM para la computación cuántica. Representa un cambio de enfoque, pasando de la «supremacía cuántica» a la «utilidad cuántica», es decir, de la demostración de poder a la creación de una herramienta verdaderamente útil y confiable.

Si bien el año 2029 puede parecer lejano, en el contexto de la computación cuántica, es un horizonte temporal ambicioso y un desafío de ingeniería monumental. El éxito de este proyecto no solo consolidaría el liderazgo de IBM, sino que marcaría el inicio de una nueva era en la que la computación cuántica dejaría de ser una promesa para convertirse en una realidad transformadora.

¿Qué opinas sobre esta hoja de ruta de IBM? Te leo en comentarios.

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